Recortes de historia ...

  FALLECIDOS DE EPIDEMIA EN 1834

 

 

 

En el mes de agosto de 1834 se comenzaron a ver las letales consecuencias de una epidemia brotada en la ciudad de Cádiz, lugar en el que muchos de los fallecidos en Sanlúcar de Barrameda la habían contraído. No debió ser una epidemia muy virulenta a tenor de la nómina de fallecidos en la ciudad sanluqueña. Se trató de la enfermedad denominada “cólera morbo asiático” que se extendió por toda Europa, pasando a fines de 1833 a las provincias de Cádiz y Huelva. En Sanlúcar estalló a fines del verano de 1834, falleciendo, según Pedro Barbadillo[1], unas quinientas personas.

          En los archivos eclesiásticos[2] quedó constancia de la nómina de fallecidos y de las calles en que fallecieron, no recogiéndose el número indicado por el historiador Barbadillo, sino uno bastante inferior, pudiéndose deber, pues el documento eclesiástico lleva por título “Noticias de los que han muerto de la epidemia”, a que algunos fallecidos, por el pánico que produce toda epidemia, pudieran haber sido enterrados en lugar no sagrado o sin asistencia del clero parroquial. Esta es la nómina referida:

 

29 de Agosto: Felipe Velasco, venido de Cádiz. Falleció en la Calle Ancha junto al confitero.

31 de agosto: Roqueta Valonia, venida de Cádiz. Falleció en el Hospital de San Juan de Dios.

1 de septiembre: Antonio Vega, vino de Cádiz. Falleció en la Calle del Chorrillo.

2 de septiembre: Miguel Herrera. Vino de Cádiz. Falleció en la Calle del Chorrillo.

Juan Díaz de Posada. Enfermó en esta ciudad. Falleció en la casa de Peña.

Vicente Fernández, procedente de un navío de la bahía de Cádiz. Falleció frente a casa de Sánchez.

Andrés Pérez, soldado del regimiento de granaderos. Procedente de Cádiz. Falleció en la pensión de Juan de Díaz.

                            Manuela Santacruz. Enfermó en esta.

3 de septiembre: El capitán del corsario francés Ceber. Enfermó en esta. Vivía en la Puerta de Jerez. “Dicen venir de Cádiz”.

Cristóbal Montiel, hijo de José Montiel. Estuvo en Cádiz cinco días antes de su enfermedad.

Juana Zorrilla. Enfermó en esta. Falleció en la Calle de la Alcoba.

4 de septiembre: Nicolás Montiel. Vino de Cádiz. Falleció en la Calle Barrameda.

Juan García Gálvez. Vino de Cádiz y enfermó la noche de su llegada. Falleció en la Calle Bolsa.

Francisco del Valle. Enfermó en esta, habiendo dicho que no había estado en Cádiz.

Nicolás Genero. Murió en la Calle de la Mar, ignorándose la causa de su muerte, por cuanto no fue analizado por ningún médico.

5 de septiembre: Antonio Jiménez. Procedía de Cádiz, por ser vecino de esta ciudad. Falleció en la Calle Nueva.

Pedro Garay, soldado en Alcántara. Enfermó en el Hospital de San Juan de Dios y murió en la calle.

Un soldado de inválidos que pasaba por la ciudad en dirección a El Puerto. Murió de repente sin poder asegurarse de qué.

6 de septiembre: Cristóbal Pérez Miracielo. Murió de repente en la Calle de la Alcoba sin saberse de qué.

Narciso Lleras. Procedente de Cádiz. Falleció en la casa de Francisco Aguilar.

8 de septiembre: Manuel Raposo. Procedente de Cádiz. Falleció en la Calle de la Sargenta nº 242.

Josefa García. Falleció en la Calle de la Alcoba frente a Rubalcaba.

Antonio, soldado de Marina procedente de Sevilla. Murió en el Hospital de Guía.

10 de septiembre: Mateo Grabia, vecino de Cádiz. Falleció en casa de Ignacio Grabia en el Carril.

14 de septiembre: Diego Márquez, murió en las bodegas de Francisco Terán.

15 de septiembre: Manuel Ureña, falleció en la Banda de la Playa en la casa de Domingo Fandiño.

José Pérez, murió en la casa nº 257 de la Calle de la Plata.

16 de septiembre: Agustín Ortega. Falleció en la Calle de San Agustín, frente a la Cruz del Pasaje.

Antonio Rodríguez. Falleció en la Calle de la Bolsa.

                              José Claro. Falleció en el Huerto de San Juan.

Luis de Borja. Falleció en la Plaza de Madre de Dios.

José Rodríguez. Falleció en la casa nº 142 de la Calle de La Bolsa.

17 de septiembre: Mateo. Murió en el Hospital de San Juan de Dios.

Juan Antonio de Lara. Murió en el Hospital de San Juan de Dios.

Luisa Duares Santacruz. Falleció a la bajada del Carril de los Ángeles.

Miguel Muñoz. Falleció en la Calle de la Palma.

Inés de Soto. Falleció en la Calle de la Carretería, frente a la Huerta de Miranda.

 

Se veía que en cualquier momento podría emerger nuevamente esta u otra epidemia. Tan convencido se estaba, como de hecho ocurría años después, que en la sesión capitular de 26 de abril de 1850  el alcalde corregidor presentó a la corporación un presupuesto, adicional al municipal ordinario aprobado para aquel año, con destino a cubrir 15.133 reales y 19 maravedís vellón, correspondientes al 5% de los arbitrios correspondientes a los años 1841, 1842, 1843, 1844, 1845, 1847 y 1848, y asimismo 48.000 reales vellón, que era lo que calculaba que se necesitaría para socorrer a las “clases menesterosas” en el desgraciado caso de que la población se viese invadida del cólera morbo asiático[3]. El alcalde había elaborado este presupuesto adicional siguiendo las instrucciones del gobernador de la provincia, firmadas el 19 de los corrientes, mandando que se incluyera en el presupuesto ordinario uno adicional destinado a las posibles calamidades públicas. Los regidores dialogaron ampliamente sobre el asunto. Unánimemente fue aprobada la propuesta del alcalde.

 



[1]  Historia de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, p. 700.

[2]  Archivo diocesano de Asidonia Jerez: Fondos parroquiales, varios, caja 153, legajo 6.

[3]  Cfr. Libro 143 de actas capitulares, f. 66 v.


10/03/2016

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