Recortes de historia ...

  EPISTOLARIO DE JOAQUÍN MARIANO ROSALES. 30 de septiembre de 1828.

 

 

 

 

 

Junta Municipal de Sanidad

De Sanlúcar de Barrameda

 

          La regla 8ª de la Reglamentación de las Juntas de Sanidad de esta provincia hecha por el Excmo. Sr. Marqués de la Solana en virtud de las facultades que le fueron concedidas por Real orden de 19 de Marzo de 1805 dice = El Cura Párroco más antiguo será Vocal nato; el ministerio es útil para adquirir conocimiento de los indigentes de socorros en los Pueblos y para su más justa distribución. = En cuya virtud, y habiéndose desistido el Cura Párroco D. Felipe Casalduero que últimamente ha estado desempeñando estas funciones, no debiendo mirar con indiferencia este compromiso la falta de uno de sus vocales natos que debe estar ocupada para el justo desempeño de sus atribuciones, no pudo menos de acordar en sesión del día de ayer se oficiare a V. a fin de que penetrado de estos fundamentos se sirva asistir a las Juntas que en  lo sucesivo se celebren; a cuyo efecto se le invitará por citación verbal o escrita según las circunstancias lo exijan.

Dios guarde a V. muchos años.

Sanlúcar de Barrameda 30 de Setiembre de 1828.

(Firmado Domingo Salinas).

Sr. D. Mariano Rosales Cura propio de esta Iglesia mayor Parroquial de Sanlúcar de Barrameda.

 

(Anexo al Doc. existe el siguiente borrador):

 

          Desde que el Excmo. Sr. Marqués de la Solana comisionado a la sazón para organizar las Juntas de Sanidad de esta Parroquia aprobado en 1809 estableció varias reglas; la 8ª de las cuales se ha servido V. presentarme en su oficio de 30 del próximo pasado, que no me ha sido entregado hasta esta mañana, fui nombrado Vocal de esta Junta Municipal como Cura Párroco más antiguo, y constantemente desempeñé esta comisión hasta el año de 1823, en que sin causa que me fuere conocida ni comunicada, y lo que es más, sin desasimiento mío, ni orden de la superioridad que me había nombrado vocal nato, se me depusieron de ese encargo, nombrando en lugar mío  ( no sé si esta superable Junta  o era ello del Ayuntamiento) a mi digno compañero D. Antonio Abad Márquez, y aunque mi honor, mi comportamiento y buen nombre, no pudieron dejar de recurrirse de este nombramiento que mirado a la luz de la razón presentaba todas los caracteres de una animosidad harto marcada, el respeto a la Autoridad de quien emanaba, y los superiores alcances de un compañero que podía honrar a la Junta y difundir sus luces en beneficio público con inmensas ventajas a la calidad de mis conocimientos, me decidieron a sufrir en silencio ese desaire, anteponiendo la utilidad pública a mi ofensa personal, y descansando en el testimonio inexcusable de mi propia conciencia, que de nada me argüía para padecer ese despojo.

          En esta ignorancia y tranquilidad vivía cuando por acuerdo de esta Junta municipal ofició V.S. al Sr. Vicario de este Venerable clero manifestándole que designase al Cura que como Vocal debía concurrir a la Junta de Sanidad por cuanto se había inhibido de ese encargo al completo mi compañero que por mis achaques habituales me había sustituido. Esta expresión me dio ya a conocer  que cuál sería la causa a haberme separado en 1823, y más corroboré mi juicio, cuando habiendo conversado con el Vicario que se consideraba incompetente y sin autoridad para hacer esa designación, la Junta la hizo por sí misma nombrando a mi recomendable compañero D. Felipe Casaduero, el que efectivamente aceptó y ha concurrido a las juntas celebradas hasta que hizo su espontáneo desasimiento, del cual ha dimanado el acuerdo de esta Junta Municipal que V. me comunica para que asista a las que en lo sucesivo se celebren.

          Por todo lo expuesto observará V. S que siendo la expresa voluntad de S. Ay. y de la Autoridad superior que a su Real orden organizó las Juntas de Sanidad de esta Provincia a que el Cura Párroco más antiguo (donde haya más de uno) sea el vocal nato de ellas, aquí se ha procedido de un modo diametralmente opuesto, y cuando por la disposición orgánica sólo por desconocimiento o imposibilidad de los Curas Párrocos más antiguos deben surrimirlas las que lo son menos, esta Junta intenta que por descimiento de los menos  antiguos acuda a surrimirlos al que lo es más.

          Respeto mucho las disposiciones de esta Junta; pero si está autorizada para trastornar el orden que la Superioridad ha establecido en la cualidad a los llamados a este servicio público, yo, hasta anteriormente de la autorización con que pretende no puedo conformarme a secundar en esta parte.

          Ha parecido mi honor de segunda, al sonrojo que ya una vez, tal vez me equivocare juzgando inamovibles sin causa suficiente justificada y probada los Vocales natos, es decir, perpetuos, que S. Ay, y en su propio nombre la dicha autoridad ha designado que sus cualidades más en cuanto que subsisten en este concepto ofendido mi delicadeza y pundonor si me llama a ocupar de nuevo un asiento del que fui despachado sin que proceda (o pueda)  una Real orden que me ponga a cubierto y siempre de procedimientos semejantes.

          Sírvase V.S. elevar estos mis sentimientos a la consideración de la Junta de Sanidad que tan dignamente preside, a cuya circunspección y sabiduría me someto; que enterada de mis razones sabrá verlas en justicia, y no se recurrirá al acuerdo que V.S. se ha servido comunicarme en su referido oficio a que contesto.

          Dios guíe a V.S. muchos años.  Sanlúcar de Barrameda 2 de octubre de 1828.

 

 

Sr. Dr. D. Domingo Salinas, corregidor y Presidente de la Junta Municipal de Sanidad de esta ciudad.


02/03/2016

Desde el 1 hasta el 1 de un total de 1
1