Gentes de aquí ...

  ALMONTE, Marina de. Benefactora (1ª mitad XVII)

 

Falleció sin herederos, habiendo dejado su patrimonio, según su testamento de 1613 ante el escribano público[1] a los Mínimos, uno de cuyos miembros, fray Lucas Jiménez, fue su confesor. Dejó a dichos frailes cuatro tiendas que poseía la señora en la Calle de los Sastres (hoy, por deformación, Calle de los Saters). Tales tiendas las vendieron los Mínimos al duque Alonso IV en 1.600 ducados. Con ello, estos se ayudaron para continuar la construcción del Convento de la Victoria, al que se trasladarían, dejando la Ermita de Nuestra Señora de Belén, situada en la cuesta del mismo nombre.

 



[1]  En la villa existían escribanías capitulares, eclesiásticas (notarios de la vicaría eclesiástica) y públicas. La función de los escribanos capitulares era la de confeccionar y guarar los libros que contenían las actas de acuerdos capitulares.


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