Gentes de aquí ...

  AMORÓS ONDEANO, Francisco. Comisionado de Godoy.

Valencia, 1770- París, 1848. Fue hijo de Vicente Amorós, teniente del Regimiento Inmemorial del rey, y de una aragonesa muy hacendada. Recibió, quien habría de ser -además de militar y hombre político- excelente pedagogo, una esmerada educación en Francia y en España, bajo la preceptura de un eclesiástico. Contando sólo nueve años ingresa en el Ejército Real como cadete. Ya militar de grado, intervendría en varias campañas militares. Desempeñó el cargo de archivero en el Ministerio de la Guerra.

 

         Fue hombre de la suma confianza de Godoy y secretario suyo. Con el Príncipe de la Paz programó planes secretos para ejecutar la colonización de territorios de Marruecos, planes que no llegaron a cuajar. También proyectaron infructuosamente la recuperación por la vía de las armas de la colonia de Gibraltar. Corría el año 1805.

 

         Un año después, 1806, dio fruto su influencia en Godoy para fundar en Madrid el “Instituto Militar Pestalozziano de Instrucción Primaria”. Se aplicó en él el sistema educativo preconizado por el suizo Pestalozzi, verdadero revolucionario en la pedagogía de su época. Hubo, no obstante, una diferencia esencial entre lo preconizado por Pestalozzi y lo trazado por Amorós y sus colaboradores. Pestalozzi pretendía que su sistema llegase a todos los niños de la sociedad, especialmente a los más desfavorecidos, mientras que la intención de Amorós fue indiscutiblemente elitista, la formación de futuros dirigentes del país, tanto militares como políticos, con niños provenientes de las familias más ilustres. El nuevo método educativo pretendía ser moderno, regeneracionista e ilustrado. Tenía como objetivo nuclear “regenerar el país sin ningún tipo de revoluciones”, es decir, llegar al progreso de las tierras de España a través de la educación. Gran aportación de este nuevo sistema educativo fue la implantación, por primera vez, de un método gimnástico como asignatura obligatoria. Con ello, se sistematizó la Educación Física moderna, haciendo de ella un instrumento eficaz, por la formación del carácter de los ciudadanos, para la consolidación de las estructuras del Estado.

 

Francisco Amorós, vecino de Madrid y miembro del Consejo de S.M fue quien se desplazó a Sanlúcar de Barrameda, acompañado de su esposa, la sanluqueña María Josefa Terán Palacios, casados en 1796, para representar al Príncipe de la Paz en la toma de posesión del oficio de regidor honorario y perpetuo que la ciudad había concedido a Manuel Godoy, así como del título de protector y director de la Sociedad de Amigos del País, concedido por esta. Amorós llegó a Sanlúcar de Barrameda desde Marruecos. La visita a la ciudad se usó como pretexto para ocultar las gestiones que Amorós realizaba en Marruecos. Con motivo de aquella visita, se celebraron solemnes fiestas que fueron del 26 al 30 de Noviembre de 1803. El contenido de las fiestas testimonia el espíritu paternalista con el que los políticos de la época se colocaban frente a las clases populares. Se corrieron novillos, se celebraron funciones teatrales, se dieron comidas extraordinarias a los presos, se iluminaron las casas consistoriales, se organizaron -promovido por el comercio- bailes, e incluso el comisionado Amorós apadrinó con su esposa las bodas de dos huérfanas sanluqueñas.

 

Tuvo tiempo para instaurar el uso de la vacuna, pues reinaba una epidemia de viruela y el pueblo era remiso a su uso, para dar una conferencia sobre el tema, para organizar una campaña de vacunación e incluso para visitar a diario a los vacunados. Organizó, asimismo, la siembra de un pinar en el lugar llamado de la Algaida, acontecimiento que se celebró con gran solemnidad con el patrocinio de 22 terratenientes con sus respectivas cuadrillas. El ingeniero mayor de la ciudad, José Huet, fue quien planificó el lugar donde se habrían de sembrar los pinos. Aprovechó su estancia también para colocar la primera piedra del Camino de Jerez, uniendo ambas ciudades para potenciar la actividad comercial entre las mismas. Una suntuosa fiesta en su honor puso fin a su estancia en la ciudad. Gracias a él, su amigo y cuñado Francisco Terán tuvo excelentes relaciones con Manuel Godoy, por lo que Terán fue nombrado Jefe Provincial de la gestión administrativa de la creada provincia de Sanlúcar de Barrameda, habiendo desempeñado con anterioridad los cargos de juez consular y de vicepresidente de la Sociedad Económica de Amigos del País de la ciudad sanluqueña.

 

Con motivo de su visita pronunció un importante discurso. Señaló en él los principales objetivos que tenía la monarquía y que personalizaba el Príncipe de la Paz: lucha contra la pereza y holgazanería de los ciudadanos a través de la potenciación de una adecuada y fecunda educación infantil; reconocimiento de la insustituible responsabilidad de los padres de familia en la educación de sus hijos; ayuda a las Sociedades Económicas de Amigos del País; importancia del fomento en Sanlúcar de Barrameda del consumo y comercialización de pescado, del aumento de toda la industria pesquera, de la adecuación de las marismas para la implantación en ellas del cultivo agrario, así como el fomento de toda la agricultura y la industria. Informó de cómo en toda la nación se estaba animando a los párrocos, ante el analbatismo generalizado en la ciudadanía, para que estos educasen a sus feligreses en las nuevas industrias modernas, de manera que, informados, las pudiesen poner en práctica.


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