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  ALCAIDES DEL ALCÁZAR VIEJO (XV-XVI)

 

El término “alcázar” proviene del árabe “qasr” y significa “fortaleza”, “palacio. El léxico aparece documentado en 1069. En el “Poema de Mío Cid” se encuentra en la forma de “alcácer”, idéntica forma con la que aparecerá en el portugués, ello no es más que consecuencia de la vacilación del árabe vulgar en el grupo final “-sr”.

 

En torno al Alcázar Viejo es lógica la existencia de múltiples opiniones, porque la época y el desconocimiento de este momento de la Historia de Sanlúcar se prestan a ello. Hay, sin embargo, una serie de noticias sobre este Alcázar que, de manera más o menos directa, aparece documentada en las actas capitulares, así como en aquellos cronistas medievales que elaboraban la historia de reyes y señores relevantes bajo el mecenazgo de aquellos cuyas hazañas narraban, de donde que la objetividad y verosimilitud de las mismas queden muchas veces en  entredicho.

 

El Alcázar Viejo estaba ubicado aproximadamente en lo que hoy es la Plaza de Arriba o Plaza de la Paz. Era rectangular, tenía siete torres, situadas tres en la parte delantera, otras tres en la trasera, y la última en el centro del conjunto. Opinan los primeros historiadores sanluqueños que esta última podría haber sido la Torre del Homenaje. Además, siendo el centro estratégico del núcleo urbano de lo que era Solucar, lo más lógico es que tuviese cuatro puertas situadas cada una en uno de los lienzos de muralla. Barrantes Maldonado afirma en su obra “Ilustraciones de la Casa de Niebla” que el Señor de la villa decidió dejar en pie una de las torres para memoria de todos y que esa es precisamente la actual torre campanario de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la O.

 

Fue primitiva residencia y fortaleza de los Señores de Sanlúcar, hasta que fue construido, ante el deterioro que el Alcázar presentaba, el Palacio Ducal sobre la barranca que divide Sanlúcar  de Barrameda en dos de parte a parte, desde donde se encontraban los pinares del Espíritu Santo hasta  los de los “pinares de la dinamita”, ya en las proximidades de Bonanza. Cuentan las crónicas cómo en este Alcázar murió en 1321 un hijo de los Señores de Sanlúcar que, jugando, con otros muchachos, con un ciervo, recibió de él tales heridas en el pecho que no lo pudo superar.  El hecho causaría prontamente también la muerte de su madre, profundamente afectada por el percance.

 

Velázquez Gaztelu afirma que aún en el siglo XVIII podía verse algún que otro resto del Alcázar, pero es lo cierto que ya desde principios del siglo XVI este presentaba un lamentable estado de ruina. Las actas capitulares dan testimonio del uso de plaza pública e incluso de estercolero, durante bastante tiempo. Al frente de la Fortaleza o Alcázar Viejo los duques colocaban al alcaide, que, según su etimología (del árabe “qâ´id”) significa el capitán o gobernador, con más precisión “el que manda”. No tenían en el Alcázar Viejo la relevancia que le da su etimología, era más bien un título de carácter honorífico, que casi siempre era compatibilizado con algún otro cargo  que el duque daba a quien era alcaide de su fortaleza. Así, por ejemplo, a raíz de 1477, construida la fortaleza del Señor Santiago, ambos cargos eran desempeñados frecuentemente por la misma persona.

 

De los alcaides que lo fueron de este Alcázar Viejo, quedó constancia documental de los siguientes:

 

 JUAN RUIZ, “EL MOZO” (1459)

 

Es el más antiguo alcaide del que haya quedado constancia documentada. Lo fue cuando aún no estaban construidos ni el Palacio Ducal, ni el Castillo Fortaleza del Señor Santiago. Fue nombrado por don Juan I, Señor de Sanlúcar, y en su testamento, en el que cede todos sus mayorazgos a su hijo primogénito, el duque Don Enrique, se menciona como alcaide del Alcázar a Juan Ruiz.

 

JUAN DE DAZA AYALA (1496

 

Compartía la alcaidía de la fortaleza con el cargo de alcalde mayor de la villa. Aparece, según testimonia Velázquez Gaztelu, en las escrituras de repartición de términos de Sanlúcar con la villa de Rota, así como en la de repartición de pastos de la reyerta con Jerez. En ambas ostenta la representación del duque, su señor, don Juan III.

 

FRANCISCO DE ESPÍNOLA (1513)

 

Fue alcaide del Alcázar Viejo (1513), gobernador “de la gente de guerra” (1513), alcaide de la Fortaleza de Medinasidonia (1516), caballero de la Casa ducal, y tesorero general del duque (1519 –1521). Percibía ración y 120.000 maravedíes de estipendio al año. Muere en 1521.

 

ALONSO DE AÑASCO (1516)

 

Hijo del tesorero general de la Casa y de los Estados del duque, Alonso de Añasco, desempeñó los cargos de alcaide del Alcázar Viejo (1516), recaudador del duque en la villa y caballero de la Casa ducal. Percibía 20.000 maravedíes de vellón de estipendio al año.

 

SANCHO DE HERRERA (1522)

 

Fue caballero de la Casa del duque don Alonso V, e hijo de Diego de Herrera que era caballero veinticuatro de la ciudad de Jerez de la Frontera. Gozaba de 40.000 maravedíes de vellón y desempeñó los cargos de alcaide de los Alcázares y fortaleza, así como el de alcalde mayor del pueblo (1522).


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