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  BLASCO GARZÓN, Manuel. Abogado. Hijo adoptivo de la ciudad. Sevilla, 1885-Buenos Aires, 1954.

 

 

Abogado, político, masón, articulista, excelente orador y amante de las letras. Fue presidente del Sevilla F. C (1923-1925), presidente del Ateneo Hispalense (1927-1929), presidente del Colegio de Abogados de Sevilla, y presidente de la Academia Sevillana de Buenas Letras. Como político, fue diputado en las Cortes en las alecciones de 1923, en las de 1933 por el Partido Republicano Liberal, y en las de 1936 por Unión Republicana. En los primeros meses de 1936 fue ministro de Comunicaciones y Marina Mercante y, posteriormente, Ministro de Justicia hasta septiembre de dicho año, en que se exilió a Argentina. Durante su estancia en Sevilla estuvo presente en la vida social y cultural de la misma. En el periodo de su presidencia ateneísta tendrían lugar los actos poéticos y encuentros de los que nacería la denominada Generación del 27. Labor encomiable fue la por él iniciada de llevar la cultura a los barrios hispalenses, en cuyos corrales organizó actos que tuvieron carácter muy popular.

Aunque nacido fuera de Sanlúcar de Barrameda, era hijo de madre sanluqueña y ello le hizo estar tan frecuentemente en la ciudad, en la que tenía amigos y familiares, que era considerado como sanluqueño, hasta el extremo de que en un acto en el que sólo iban a participar hijos de la ciudad fue invitado como tal Blasco Garzón.

El 10 de junio de 1928 se descubrió una lápida conmemorativa del natalicio de Francisco Pacheco en la Plaza de San Roque. Para asistir al homenaje llegaron de Sevilla numerosos ateneístas con su presidente al frente, Manuel Blasco Garzón. La Plaza de San Roque estaba abarrotada de personas que no querían perderse el acto. Llegó a ella el Ayuntamiento Pleno, acompañado de los acordes de la Banda Municipal de Música. Comitiva y ateneístas llegaron al pie del muro donde se había colocado el artístico azulejo en la fachada de la iglesia de los Desamparados. Descorrió la cortina que cubría el azulejo el alcalde accidental Francisco Eizaguirre. Finalizado el acto, la comitiva retornó al ayuntamiento, donde se descorcharon botellas de manzanilla como aperitivo del almuerzo que se celebró en el Hotel La Fuente. Por la tarde, tuvo lugar en el Teatro Principal un acto cultural de homenaje al pintor Pacheco. Finalizado el acto, realizaron una visita a la Bodega Hidalgo.

Al llegar el primer centenario del nacimiento de Luis de Eguílaz, se organiza en la ciudad toda una serie de solemnes actos para conmemorarlo. El alcalde, Ramón de Soto y Díaz, le envía un escrito en el que, entre otras cosas, decía: "Es nuestro propósito que en dicha Velada tomen solamente parte hijos de Sanlúcar, y considerándole a V. como uno de los más ilustres y predilectos, siempre dispuesto a cantar las glorias legítimas de la patria chica, en cualquier orden de la actividad humana, me permito, a ruego de la Comisión organizadora, e interpretando el sentir de todo el vecindario, de invitar a V. para que cierre con su elocuentísima palabra el literario acto"  .

Contestó en un telegrama Blasco Garzón confirmando su intervención en el acto, al que vendría acompañado por el periodista sanluqueño Galerín.

El 23 de Agosto se celebró la anunciada Velada Literaria. En ella, tras el concierto de la Banda Municipal y la representación de la obra de Luis de Eguílaz “Los crepúsculos”, se leyeron trabajos literarios de los sanluqueños Sánchez Reina, Barrios Masero, Padre Lagomazzini, Manuel Barbadillo, Rodríguez Ramiro, Luis Domínguez, Casanova, el padre Badanelli y Galerín. Vino tras ello el discurso del abogado sevillano Blasco Garzón, en el que recordó los tiempos de su infancia pasados gozosamente en Sanlúcar de Barrameda, subrayó la importancia de formar bien a una juventud culta que supiese dedicarse a engrandecer a su ciudad, y analizó la biografía y la obra del escritor sanluqueño homenajeado, Luis de Eguílaz, parangonándolas con las de Quintana, Martínez de la Rosa, Juan Nicasio Gallego, Reynoso, el Duque de Rivas, Lista, Espronceda, Zorrilla, Bretón de los Herreros, la AvellanedaLópez de Ayala y otros. Terminó con un elogio de la grandeza y belleza de la mujer sanluqueña.

Al día siguiente, 24 de agosto de 1930, en el restaurante "Viena Miramar", propiedad de Pepe Caballero, se organizó un banquete en honor del abogado sevillano. Curiosamente no asistió ninguna mujer. En él, al que asistieron 53 comensales, entre los que se encontraban Pedro Ruiz Badanelli, Antonio León Manjón, José Luis Acquaroni Fernández, Constantino Pérez Barbadillo, José Morgado Fuentes, Rafael Otaolaurruchi, Manuel Barrios Masero, Celedonio del Prado, Julio Asquerino, el padre Lagomazzini, y Alejandro Zambrano (todos de relevante significación para Sanlúcar de Barrameda, por una u otra circunstancia), José Luis  Acquaroni propuso que se nombrase a Blasco Garzón hijo adoptivo de la ciudad. El gasto fue de setecientas quince pesetas con cincuenta céntimos. Como ingreso global, a las que se añadieron las trece pesetas con cincuenta céntimos de la cuota de Manuel Barbadillo, aunque no asistió por estar de luto.

 

El 27 de Agosto del mismo año el Pleno del Ayuntamiento ratificó el acuerdo de la Comisión permanente por la que se nombraba a Blasco Garzón hijo adoptivo de Sanlúcar de Barrameda.


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