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  BETANIA. Club Juvenil. 1974.

BETANIA. Club Juvenil. 1974.

 

El 23 de Febrero de 1968 la sesión de la Comisión Permanente del Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad, que presidía Ignacio Luengo López, en su asunto 4º del Orden del Día, estudió la solicitud que el por entonces obispo auxiliar de Sevilla, D. José María Cirarda, como vicario general de la zona de Jerez de la Frontera, presentó, por la que formulaba la petición de que se eximiera a la Iglesia del pago correspondiente a la plusvalía por la adquisición efectuada, a título gratuito, de finca urbana sita en el nº. 1 del Carril de los Ángeles, que había sido donada a la Iglesia Católica por González Byass. Emitido el pertinente informe por la Intervención de Fondos en el sentido de que se estimaba procedente la exención del mencionado arbitrio sobre el incremento del valor de los terrenos, la Comisión lo aprobó por unanimidad.

Aquella casa fue en primera instancia sede de los jóvenes de Acción Católica, de quienes fue consiliario el padre Rives Abellá. Con posterioridad, en el curso escolar 1973-1974, un grupo de alumnos del Instituto de Bachillerato “Francisco Pacheco”, junto con otros jóvenes trabajadores, tuvieron la iniciativa de solicitar el uso de aquella casa para instituir en ella un club de orientación católica. Es de reseñar que, desde mediados de la década de los sesenta y como consecuencia de la decadencia de los Movimientos Especializados de A.C, hubo un sobresaliente auge de este tipo de instituciones, tuteladas por la Iglesia Católica.

Durante unos años, más de un centenar de chicos y chicas dio vida a esta institución de marcado carácter cultural, en el amplio sentido que la palabra tiene. Puede servir de orientación de lo que Betania pretendía el editorial de una de las primeras  revistas que el Club imprimió:

“... el fin principal de nuestra revista, como los del Club, es hacer personas, sí amigos, luchar contra lo que nos lo impida, abrir los sentidos a mucha gente que los tiene embotados, por la “información” (que así la llaman; no sabemos por qué) hecha a base de “consejitos” sobre jabones, ropas interiores, etc... de películas que te hacen señores gordos y viejos, o flacos, feos y pelones que tienen una fuerza enorme y siempre ganan; de toros, de crónicas de fútbol, de lo que pasa allá en el quinto ... pino (por no decir otro sitio), y si te “informan” de lo que pasa por aquí cerca te dicen que la Hermandad de tal Cristo o Virgen se reunirá el día tal para organizar la compra de cirios y túnicas para la Semana Santa. Sí, amigos, contra esto estamos y, aunque hasta ahora no hagamos mucho por evitarlo, por lo menos tratemos de ser conscientes de que no queremos ser “borregos”, de que tenemos opiniones propias y personales, de que somos algo más que meros consumidores en esta sociedad. Así que animaros, amigos, no seáis “hombre masa”, no tengáis las opiniones que te den, seguro que tendrás algo tuyo que decir, ¿verdad? Pues, ¡adelante!, dilo sin miedo”.

En los años en que tuvo existencia el Club Juvenil Betania fue un referente en la Ciudad de vivencia cristiana, de inquietudes juveniles, de realizaciones de una larga lista de actividades (deporte, excursiones, conferencias, lecturas, convivencias...); y al mismo tiempo, corriendo los años que corrían, fue también un centro pluralista, en el que tuvo cabida todo joven que tuviese cualquier tipo de inquietud. La Iglesia retiró, por no estar la clerecía local de acuerdo con el funcionamiento de la casa considerando que esta estaba politizada, la licencia de uso de aquellas instalaciones para dicho fin, por lo que un grupo de sus integrantes continuaron encontrándose en otros lugares hasta el día de hoy. Las instalaciones quedaron cerradas y en su día pasaron a un propietario particular por venta. Una pena, como consecuencia de la ceguera de los tiempos.


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