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  BERLANGA BARBA, Manuel. Catedrático de la Universidad de Madrid. 1912-1992.

 

 

Este economista y doctor en Derecho, profesor de la Universidad madrileña, como Catedrático de Economía de la Empresa; había nacido en la calle Barrameda, donde su padre tenía una alpargatería. Tras la guerra fratricida de 1936-39, se afincó en Madrid, donde desarrollaría gran parte de su vida. A los veintitrés años salió de su ciudad para ser redactor del rotativo sevillano “El Correo de Andalucía”. Fue un excelente jurista, reconocido en la universidad madrileña, en las diversas Academias de las que fue miembro, así como en sus obras, de las que son las más significativas: Economía de la Empresa  y Principios de economía aplicados a los negocios.

Tenía como todo sanluqueño la añoranza de su tierra enraizada por los rincones del alma, por lo que intentó, cosa que no alcanzó porque los deseos de su esposa eran contrarios, hacerse con la propiedad de la bella casa que existió en la Plaza del Cabildo, donde vivió la señora denominada popularmente como "La infantona" y que lamentablemente fue demolida para la construcción de una entidad bancaria.

Por los años cincuenta será consejero administrador de la “Compañía Transmediterránea” e Inspector de Finanzas.

Al cumplir los sesenta año, efemérides que él celebró con aquella expresión: "poder contemplar la vida a los 60 años ya es un regalo precioso y casi un gozo", escribió un artículo para la Revista de las fiestas de primavera y verano de su ciudad natal, en el que deja asentados los que fueron principios ideológicos de su vida: con respecto a la vida, la define como "piedra angular de la síntesis de la vida es ser y estar alegre"; con respecto al mundo laboral, reconoce que "el respeto alcanzado por el factor humano en el servicio de la empresa es alto y satisfactorio"; y con respecto a la juventud (década de los 70), escribe: "Se ve en ella muchos méritos y cualidades, y además se la puede considerar más limpia y menos hipócrita que la del tiempo pasado. Y por lo que a mí atañe y sin que me duelan prendas, ni tengan reservas, a pesar de ser maestro (Catedrático de Universidad) la aplaudo en su rebeldía y celebro su posición contestataria. Pero debo explicar esto último que digo. En política la encuentro agnóstica y quizás descarriada, su amor a la Historia irrespetuoso, su ímpetu y coraje por el estudio escaso y desganado y en sexo desbordante. Pero todo esto ocurre por algo. Sólo me hago una pregunta. ¿Quiénes han pecado, ellos o nosotros? Habría que hacer examen de conciencia".

Políticamente, de joven, perteneció a la Agrupación Local Independiente (integrada en la CEDA), cuya Agrupación tuvo desde 1933 una sección juvenil. Algunas de sus obras: “Principios de Estadística” (1947), “Organización y Administración de Empresas” (1951). “Economía de la Empresa. Parte General” (1954).

Así veía la situación de la sociedad, este sanluqueño ilustre, cuando se acababa de entrar en la década de los 70 del siglo pasado: “Por lo que se refiere a nuestra patria, ha experimentado muchísimas alegrías. El respeto alcanzado por el factor humano en el servicio la empresa es alto y satisfactorio. La Seguridad Social crece y se perfecciona. La enseñanza y los medios de educación, aparte de aumentar grandemente, se han mejorado en proporciones notables. En general, el nivel de vida del país ha subido mucho y empezamos a dejar de ser, con mucho campo recorrido hasta la fecha, un país en trance de desarrollo”.

 

En agosto de 1967, por su mediación, la Compañía Transmediterránea regaló al Ayuntamiento la maqueta de un barco de dicha Compañía. El barco llevaba el nombre de “Nuestra Señora de la Caridad”. Fue entregado a la Corporación, por el mismo Berlanga, en un acto celebrado en las Casas Consistoriales el 14 de agosto de dicho año. 


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