Gentes de aquí ...

  BELLIDO CARO, Rafael. Primer obispo de Jerez de la Frontera. Arcos de la Frontera, 1924-Sevilla, 2004.

 

 

El 1 de Diciembre de 1973 fue nombrado obispo auxiliar del cardenal Bueno Monreal, arzobispo de Sevilla. El nuevo obispo nació en Arcos de la frontera (Cádiz) el 10 de Marzo de 1924. Estudió el Bachillerato en el Colegio de Nuestra Señora de las Nieves de esta ciudad, e ingresó a los 17 años en el Seminario Metropolitano de Sevilla, donde cursó filosofía y teología, recibiendo la ordenación sacerdotal el 7 de Noviembre de 1948.

En sus primeros años de vida sacerdotal fue superior y profesor, primero del Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda, y luego del Colegio Nuestra Señora de los Reyes, de Bonanza. Posteriormente, fue párroco de San Andrés de Sevilla, donde también había sido párroco monseñor Infantes Florido. Pasó después al Seminario de San Telmo como formador y profesor de los alumnos de vocación tardía y fue designado delegado diocesano de suburbios y consiliario de las ramas juveniles de Acción Católica Diocesana.

Fue también durante 14 años capellán de las Religiosas Irlandesas de Castilleja de la Cuesta y durante 12 años profesor numerario de Religión en el Instituto de Bachillerato San Isidoro de Sevilla.

Se dedicó al apostolado seglar en todas sus facetas. De un lado, a la Acción Católica como iniciador de los movimientos especializados rural, junior y de juveniles. De otro, a las hermandades y cofradías, donde durante 9 años y, como presidente adjunto del Consejo que las integraba, desarrolló una labor muy destacada.

Al ser nombrado obispo auxiliar de Sevilla era Vicario Episcopal de laicos y, como tal, era miembro de la Comisión Permanente del Secretariado Nacional de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar.

Fue consagrado obispo por el cardenal Bueno Monreal en la iglesia parroquial de Santa María de Arcos de la Frontera, donde el nuevo obispo había recibido las aguas del bautismo y a la que había pertenecido en su estancia en la ciudad arcense. Tras ello, el cardenal Bueno Monreal lo designó Vicario General, encomendándole de manera especial "el régimen y gobierno pastoral de la porción de la Archidiócesis que pertenece a la provincia civil de Cádiz, con residencia habitual y Curia en la Residencia Episcopal de la ciudad de Jerez de la Frontera, y de conformidad con Nuestro Decreto de creación de la Vicaría General de Jerez de la frontera”.

 

Tuvo estrecha relación con la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, ya desde su juventud, siendo muy recordado por quienes le tuvieron de profesor en Bonanza. Hombre muy querido por los sanluqueños en su larga etapa de obispo, auxiliar y titular, pues a su honda espiritualidad y clarividencia pastoral, unía una facilidad de proximidad y comunicación con todos, pero de manera muy especial con los más desfavorecidos de la sociedad. A ello le llevaba “su enraizamiento en los sentimientos populares del pueblo y tenía un habla andaluza como hacía tiempo no se oía en boca de un obispo”. Sus restos descansan en la Catedral de Jerez de la Frontera.


Desde el 1 hasta el 1 de un total de 1
1