Gentes de aquí ...

  LA CHISPA. Revista Satírica. 1926-1931.

 

 

Era un semanario independiente de literatura e información, a cuyo alrededor se agrupó la generación de escritores sanluqueños del momento. En la nueva etapa, inaugurada en su tercer año de existencia con el número 58, era su director Francisco Clavijo Romero. Salía los lunes al precio de una peseta al mes. El número suelto costaba 0´30. En este semanario se reflejaban las inquietudes que agitaban la vida española en estos años en los que se preveía las graves conmociones que vendrían en los años treinta.

José Antonio Caballero, al referirse a los escritores sanluqueños del primer tercio del siglo XX, escribe de este periódico satírico del que dice: “Clavijo, director de un semanario chispeante y bien orientado, “La Chispa”.

          La revista apareció en los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera. Salía semanalmente, editado por un grupo de amigos, entre los que se encontraban Manuel Barbadillo, Pablo Repetto y otros. En este semanario comenzó a publicar Martínez Sadoc sus “Ráfagas”.

          En abril de 1927 “La Chispa”, en su edición del día 11, insertaba estas noticias: debido a la cantidad de público que acudía al Teatro Principal, la empresa había determinado que hubiera funciones los jueves y los domingos. El jueves anterior había actuado José Moreno “El Bibi”, pequeño cantaó flamenco que había agradado mucho a los asistentes; y la “Niña del Patrocinio”, que también entusiasmó a los concurrentes con sus “coplas flamencas”. El anterior domingo se había escenificado La luna de Israel. Para el inminente sábado de gloria tenía contratada la empresa a dos estrellas del arte de “Faraón” a la “Niña de las saetas” y a la “Niña de la Alfalfa”, que llegarían a Sanlúcar de Barrameda precedidas de gran fama, en decir de La Chispa.

          Estas otras fueron noticias insertas en El Folletín La Chispa nº 5:

 

·       Para esta semana: No hay nada para postres en estos días como las ricas Alpisteras de huevos que vende la viuda de Pozo en la calle Ancha, nº 40.

 

·       Atropello: Frente al Almacén de Comestibles “San José” surtidos de artículos de primera calidad y a precios sumamente económicos, fue atropellado ayer, Canuto Tubo Redondo, sufriendo la fractura de un brazo que pudo ser curado gracias al cemento “Asland”, que se vende en el mismo establecimiento, Ancha nº 5.

 

·       Increíble: Todas las mañanas en el Café “Las Palomas” de la calle Trascuesta se presenta un individuo  que sólo toma una taza de café como alimento para el día entero, y dice que nunca ha estado más saludable que ahora.

 

·       Viajeros: Con el solo objeto de ver la gran exposición de muebles que tiene la casa Sáenz y Plano llegaron a esta, Lord Casierd Mamfrid y su esposa, los cuales escogieron un bonito dormitorio, solo, por tener una prenda de gusto y de valor.

 

·       Ayunador: En Madrid se ha descubierto que el célebre ayunador “Siria”, que permanecía quince días sin comer; una semana antes del enterramiento en vida, sólo tomaba café Yuste del tostado diario y así podía pasar después tantos días sin comer.

 

·       Cola o turno: En el establecimiento que don José Listán posee en la calle Carril de San Diego, 7, todos los días hay cola, debido a que los clientes puedan hacer las compras de los buenos artículos que expende dicho señor en su almacén como los artículos del Pasaje de Santa Ana, propiedad del mismo en santo Domingo, 3.

          La dictadura acabó con la libertad de expresión en la prensa. El humor, fino y ágil, era en muchas ocasiones un ardid para eludir tal represión. La sátira, imbuida de carácter intrascendente y no comprometido, siempre fue un instrumento adecuado para ello. El humor-satírico del semanario La Chispa publicó en 1928 este poema preguntándose dónde estaban los guardias:

                              Es triste lo que en Sanlúcar 

nos ocurre con los guardias;

si hay reyerta entre mujeres

riñen hasta que se matan;

si es de chicos la pelea

se hieren y descalabran;

y nada, no hay quien encuentre

un guardia, cuando hace falta.

¿Es,  quizás, que se dedican

a mirar las musarañas?

¿O se marchan por lo visto

a nuestra espaciosa playa,

a coger caracolillos,

o a contar las aguamalas,

o para desarrollarse

se van allí, a hacer gimnasia?

Todos, en Sanlúcar, saben,

de hace días, la desgracia:

próximo al Ayuntamiento

un muchacho a un hombre mata.

Los guardias del Municipio

¿qué hacían? ¿en dónde estaban?

¿Estaban, como antes dije,

mirando las musarañas?

¡Estaban lustrando el sable,

o distraídos, andaban,

mirando los escaparates

sitos en la Calle Ancha?

¡Qué cosas pasan, lectores!

 

¡Recórcholis, qué cachaza!


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