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  BARRANTES MALDONADO, Pedro. Cronista de la Casa Ducal de Medinasidonia. Alcántara 1510-1580.

 

 

En 1510 nació este cronista de los  once primeros Señores de la villa de Sanlúcar de Barrameda, de sus esposas, de sus amantes, de sus hijos y del contexto histórico social en la que los Señores vivieron. Nace en el pueblo extremeño de Alcántara (Cáceres), en el seno de una familia aristocrática, a la que perteneció San Pedro de Alcántara, franciscano canonizado en el siglo XVII. El pueblo de Alcántara levantó sobre los restos de la casa donde había vivido el santo la actual iglesia de San Pedro de Alcántara.

Barrantes Maldonado encarna en su persona las ideales del hombre renacentista, las armas y, por encima de todo, las letras. Sólo con 11 años (1521) vive la aventura de fugarse de su casa para alistarse en las tropas que junto al rey luchaban por reprimir el levantamiento de las comunidades. Posteriormente, tras ser paje del duque de Béjar, le acompañará a la guerra contra el turco.

Casado con Mariana Ordóñez, la vertiente que más resalta en él es la de ser un prehumanista. Ha recorrido diversos países, ha aprendido lenguas, ha formado una excelente biblioteca, pero, aunque él critica en uno de sus escritos la gran afición de la gente por la guerra y la poca por la escuela y la cultura, era lo cierto que él gustaba de participar en justas y torneos, así como también en las batallas en las que tuvo ocasión.

Fue regidor de Alcántara, donde previsiblemente murió allá por 1580. Se conserva en la actualidad, cerca de la parroquia, en la calle de San Pedro de Alcántara, la casa de la familia Barrantes Maldonado, la casa solariega más antigua de la localidad.

De lo que escribió, no todo conservado, resalta: “Diálogo sobre el saco de Gibraltar por los piratas berberiscos en 1540”, “Crónica del Rey Don Enrique, tercero deste nombre en la Casa de Castilla y León compilada por Pedro Barrantes Maldonado” (Madrid, M. Galiano, 1868. Edición de 300 ejemplares sobre papel de hilo) e “Ilustraciones de la Casa de Niebla”.

Esta última obra, comenzada en Alcántara, y para la que utilizará como su principal fuente “Las Crónicas de los Reyes de Castilla”, la termina en Sanlúcar de Barrameda, rodeado de la riqueza documental y bibliográfica que ya tendría la Casa Ducal, en el año 1541. Y también, impresionado por la grandeza de los duques, así como el esplendor de una Sanlúcar de Barrameda cosmopolita y por cuyas venas corría sangre de toda raza y cultura. El manuscrito original se encuentra en la Biblioteca Colombina de la Catedral hispalense.

Para interpretar de manera precisa la obra, ha de tenerse en cuenta que, en el momento en que se escribe, estaban de moda los libros de caballería, el “Amadís de Gaula” había tenido un gran éxito y el pueblo demandaba una literatura, unas crónicas o unos “cantares” que magnificasen no sólo los hechos de personajes de la remota antigüedad, sino también de los que estaban más próximos a ellos.

Los duques no podían aparecer en estas “Ilustraciones” como seres terrenales, sino como héroes míticos. De ahí el carácter grandilocuente y de “cantar de gesta” que la obra tiene. A ello hay que unir además las circunstancias de la elaboración de la obra. Es una obra por encargo. El duque Juan Alonso V (1518-1558) fue quien se la encargó. De él afirma certeramente Federico Devís Márquez, en la introducción de la excelente edición realizada por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 1998, el duque “erasmista convencido a quienes no faltaron artistas en su entorno, que mostró preocupación por la instrucción propia y de los de su casa (también de sus vasallos) y que acrecentó y cuidó con esmero su biblioteca”. El mismo Barrantes Maldonado informa del pago recibido por la obra: “Hízome gran tratamiento y dióme seiscientos ducados y tres caballos, y dos esclavos moros, uno de ellos negro de color; y, además, ropas para mi persona, plata labrada y muy grandes raciones para mis criados; y aposento para doña Mariana; y dos mantillas de brocado con ricos aforros para mi hija mayor, que nació en Alburquerque”.

 

Teniendo en cuenta lo que ha quedado expuesto, la obra, en los diversos capítulos de cada uno de sus nueve Libros, recoge gran cantidad de datos para poder reconstruir el devenir histórico de los duques de Medinasidonia. 


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