Gentes de aquí ...

  BARBUDO DE ÁVILA, Francisco. Exclaustrado. 1847.

 

 

 

Fue un exclaustrado, cuando los frailes fueron expulsados de los conventos, de la Orden Tercera de San Francisco de la ciudad de Sevilla. Tras la exclaustración, el cardenal arzobispo lo asignó a la iglesia parroquial de Santa Catalina de dicha ciudad de Sevilla. Enfermó gravemente. Le previnieron los médicos “que era necesario se trasladase para conseguir su restablecimiento a esta de Sanlúcar de Barrameda”. Así lo hizo. Aquí continuó por encontrar un completo alivio a sus padecimientos. De aquí no había quien lo echara, así que lo solicitó el 13 de septiembre de 1847. Genaro López Soriano, cura encargado de la Iglesia de la Trinidad, informó positivamente de él.

          El 24 de septiembre de 1848 era cura ecónomo de la parroquial con destino en la auxiliar de la Santísima Trinidad y solicitó del arzobispo licencia para poder bendecir los ornamentos que se adquiriesen para su iglesia[1].

          Se encontraba en Sanlúcar de Barrameda en 1849, en la Parroquia de Santa María de la O, cuando se hubo de aplicar la Real Orden[2] que quedó cerrada y firmada el 15 de octubre de 1849, que prohibía la presencia de los cadáveres en las iglesias durante las exequias y misas de cuerpo presente. Los curas acordaron las medidas a tomar después de “un maduro examen”, y en tanto el arzobispo no decidiera otra cosa, quedando establecidas las normas a seguir en la iglesia sanluqueña.

 



[1]  Archivo Diocesano de Asidonia Jerez: Fondos de Gobierno: Capillas. Documentos de 1848.

 

[2]  Archivo Diocesano de Asidonia Jerez: Fondos Parroquiales: Entierros y funerales, caja 2, documento 10.


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