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  BARBADILLO DÍEZ, Manuel. Bodeguero. 1827-1897.

 

 

Fue hijo de Benigno Barbadillo Ortigüela (nacido en Covarrubias - 1783- y fallecido en Sanlúcar de Barrameda -1837) y de Josefa Díez Rodríguez. Fallecido su padre, su madre contraería nuevas nupcias con el primo de esta, Pedro Rodríguez -1840-.

Fue concejal del ayuntamiento sanluqueño. Siendo concejal formó parte de una comisión que se habría de encargar de gestionar la aportación de los vecinos sanluqueños para la construcción del “Camino de Jerez”. Manuel Barbadillo Díez se desposó con Romana Ambrosy Luchi, mujer de leyenda entre otras cosas por su belleza y el episodio propio de literatura romántica que protagonizó al fallecimiento de su hijo José, muerto muy prematuramente.

La familia Barbadillo se enlazaría, por tanto, con la familia Ambrosy, a través de Romana Ambrosy Luchi. Fue hermana de Leónidas y Ricardo, e hija de los gaditanos Antonio Ambrosy Talavera y Filomena Luchi, desposados en Sanlúcar de Barrameda en el año 1823. Casó con Manuel Barbadillo Díez, abuelo del prolífico escritor y bodeguero sanluqueño Manuel Barbadillo Rodríguez.

Pedro Antonio Barbadillo, hijo de Manuel Barbadillo Rodríguez,  recoge en su obra Historia de las Bodegas de Barbadillo (págs. 73 y ss) una nota inédita de su padre en la se refiere a Romana Ambrosy : “Don Manuel Barbadillo y Díez contrajo matrimonio con Doña Romana Ambrosy Luchi =hija de Don Antonio y Doña Filomena =  una de las señoras más guapa, más arrogante, más simpática y amable de aquel tiempo, hasta el extremo, que cuando salía de paseo, el público alfombraba el paso de sombreros, capas y mantones, demostraciones que indignaban a su esposo, de cuyo paso por la tierra no se guarda buen recuerdo, comenzando por mí, su nieto, cuya presencia, acaso por las diabluras de mi juventud, rechazaba de mala manera, expulsándome de su lado y diciendo, casi con asco: “que se lleven a este jodío niño”. Maltrato del que, a decir verdad, no se libró su esposa.

De aquel matrimonio vinieron al mundo, mis tíos Pedro, Antonio (mi bendito padre) Manuel, Eduardo y José. Este que era el menor, cayó gravísimamente enfermo y su padre, con el deseo equívoco de que su mujer no padeciera, separó al niño de los brazos de su madre, dejándolo solamente al cuidado de los criados, donde murió sin permitir que lo viera la madre, ni que lo acompañara al Campo Santo. No pudo resistir aquel acto final, y una noche, aprovechando la ausencia del marido, apareció sola por el cementerio, y gratificando al sepulturero que vivía allí, consiguió que éste le abriera la sepultura de su hijo, y que lo pusiera en sus brazos, donde lo retuvo hasta ya entrada la madrugada, y tuvo empapada de lágrimas que alejarse de aquel sitio tristísimo. Recordando aquello, llorando constantemente la muerte de su hijo, la suya no tardó en llegar”.

Fallecida su madre, heredó de ella la bodega Alambique II, situada en Luis de Eguilaz 14, y de él la heredarían sus hijos: Pedro (1861-1921), Antonio (1863-1921), Manuel (1865-1941) y Eduardo (1871).          


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