Gentes de aquí ...

  BAJO DE GUÍA, Capillita de. 1896.

 

 

 

Desaparecida la antigua ermita hospitalaria de Nuestra Señora de la Buena Guía, se había de responder a la religiosidad del pueblo marinero afincado en Bajo de Guía, por lo que un grupo de señoras pudientes de la sociedad sanluqueña, tuvieron la iniciativa de la construcción de este templo en terreno que compraron a su propietario, José Miguel .

Constituyeron una junta de señoras, presididas por María Munilla, Rainera Marín y Eduarda de las Heras, que recolectaron la cantidad necesaria a través de donativos, préstamos y rifas. Juan Blanco se encargó de la albañilería, y José María González fue quien construyó el altar donde se ubicaría a la Señora del Carmen. Las escrituras se firmaron en la notaría de Badanelli, padre del obispo peronista sanluqueño Pedro Ruiz Badanelli.

La bendición de la capilla tuvo lugar en Mayo de 1896, “con la ayuda de Dios y la cooperación de los buenos sanluqueños" . Los abundantes periódicos locales del momento (Heraldo de Sanlúcar, El Contribuyente, El Liberal sanluqueño, Diario de Sanlúcar y La Prensa Moderna) se hicieron eco de tan relevante acontecimiento.

Se produjo, a la conclusión del acto religioso, un hecho que alcanzó particular relevancia para la gente marinera. Una Real Orden había decidido que los barcos y barcas que careciesen del tonelaje requerido no pudiesen salir a faenar, por lo que quedaron varadas unas 50 barcas sanluqueñas. Significaba la ruina para muchas familias. Los marineros acudieron al superior de los Escolapios, padre Corrales, en demanda de ayuda. Y esta fue la estratagema del cura. Sabiendo que al acto de bendición de la Capillita iban a asistir los Condes de Niebla, esperó a que finalizase la ceremonia religiosa y contactó a los ilustres señores con los marineros de Bajo de Guía. Los condes prometieron interceder. Lo hicieron y, como consecuencia, otra R.O. concedía una prórroga en la ejecución de las medidas adoptadas con anterioridad.

Tras ello, tuvieron los marineros su primer acto de gratitud a la Señora del Carmen, pues organizaron una función de acción de gracias, oficiada por el padre Corrales, asistido por los presbíteros sanluqueños, Manuel Gallego y José Sánchez Merino. Las crónicas informaron de  la asistencia de más de doscientos marineros a una capilla abarrotada y a unas inmediaciones apiñadas de gente.

 

En 1983 se procedió a restaurar la fábrica de la Capillita, remodelación en la que el pintor Maireles dejó un vientecillo de la mar serena, y el color de verde y oro de la obra Banda, con sabor marinero, en sus pinturas al fresco, eternizando rostros de la Bajo de Guía de siempre.


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