Gentes de aquí ...

  ÁLVAREZ, Alonso. Vecino sanluqueño. 1530.

 

 

 

Este vecino sanluqueño era montero mayor de la Casa Ducal, de la percibía 12.000 maravedíes al año. Aparece cuando en la ciudad se continúa abriendo postigos en los muros de la misma. Así un acuerdo capitular documenta cómo estaba ya establecida con carácter de habitual la costumbre de ir abriendo puertas y postigos en las viejas murallas de la villa guzmana, por aquello de encontrar más directo acceso a las afueras de la misma, cosa que se venía haciendo de tiempo atrás por algunos vecinos clandestinamente y sin ningún tipo de licencia. En 1530 llegó Alonso Álvarez y, sin dudas,  sin ningún tipo de prurito de goce estético, sino más bien movido por otros pruritos, presentó una petición al Cabildo. Solicitó[1] licencia para abrir un “portón” o “portazgo” en el “muro” que venía a dar al denominado “carril viejo” (en la actualidad Carril de San Diego), ladero con el “Alcázar”.

El Cabildo “platicó” debidamente sobre el asunto y, como conclusión: la de siempre. En primera instancia comisionar a los diputados de obras, con Hernando del Río al frente, para que viesen in situ lo que se pretendía hacer, e informasen de ello al Cabildo. Fueron a ver el muro. Lo vieron. El informe fue favorable al señor Álvarez. Sí a la apertura “del dicho postigo”, si bien no podría poner manos a la obra hasta que “la villa no se le mandase”. Aceptó Alonso Álvarez las condiciones, y además otra que le impuso el Cabildo, consistente en  que el autorizado tendría que abrir el dicho postigo “siempre que la villa se lo mandase”. De ello se deduce que nuestros capitulares  no dieron, como sí se hizo en otros muchos casos, lo común a particulares “a fondo perdido”, sino que aquel servicio quedaría, de momento al menos, para uso del vecindario.

 



[1]  Acta de la sesión capitular de 13 de marzo de 1530 en libro 2, f.  57.


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