Gentes de aquí ...

  NÚÑEZ, Alonso. Presbítero. 1591.

 

 

 

 

En la sacristía de la iglesia parroquial de Nuestra señora de la O, en una galería de cuadros de linajudos personajes eclesiásticos que vieron la luz en Sanlúcar de Barrameda, aparecen dos que tienen como centro a un eclesiástico sanluqueño que, lejos de los oropeles que tanto a otros deleitaron y seguirán deleitando, supo encontrar el núcleo, la esencia, de la vivencia cristiana, el amor a Dios que se realiza en la entrega a los más desgraciados de la sociedad. Se trata del presbítero Alonso Núñez. El cuadro más pequeño recoge a un Alonso Núñez de medio cuerpo, de mirada penetrante, de gesto ascético, en un claroscuro de místico misterio trascendente.

 El otro, que con anterioridad estuvo ubicado en la Capilla de Ánimas del mismo templo, “está en una tabla pintada en 1591, tamaño académico, de autor anónimo [...]”. Representa el momento en que Alonso Núñez, revestido de larga sobrepelliz, reparte el pan a un grupo de niños, mujeres y hombres necesitados que van penetrando en el amplio salón. El Espíritu Santo deposita panes en una batea colocada sobre la mesa, y en lo alto, rasgado el cielo y nimbado de un claro resplandor, el Padre Eterno trae el mundo sobre una mano y con la otra bendice el acto. Junto a la mesa se ve un hombre, que sólo mirarle y ya se nos antoja caballero de alta condición. Viste de negro y, arrodillado, donde todos están de pie, junta las manos y levanta el rostro como en éxtasis meditativo. Es el duque de Medina Sidonia”[1].

          Cuando el siglo del esplendor renacentista llegaba a su centro (1550), Alonso Núñez tomó conciencia de que, en la Sanlúcar próspera de aquel momento, existían unas lacerantes lacras sociales. Una de las más llamativas era el estado de abandono en el que se encontraban las mujeres pobres y enfermas de la villa, dado que los distintos hospitales y hospicios que existían en la misma estaban destinados sólo a hombres. Fue esta la razón por la que Alonso Núñez procedió a la fundación de un hospital que cuidase de estas mujeres. Alentó en este objetivo al resto de la clerecía local y, todos a una, solicitaron del arzobispo Fernando de Valdés la aprobación de los Estatutos por los que se regiría la samaritana institución, el arzobispo hispalense, a través de su provisor Miguel de Arévalo, consejero de la inquisición, los aprobó el 4 de Febrero de 1550;  había nacido el Hospital y Cofradía de San Pedro y Pan de Pobres. Posteriormente, junto al mencionado hospital, se crearía un colegio destinado a que los niños aprendiesen la doctrina cristiana, las primeras letras y latinidad. En 1609 la duquesa Ana de Silva y Mendoza refundó y revitalizó la institución, encargándose de su dirección el presbítero Diego López de Soria.

          La institución tenía sus instalaciones anexa a la iglesia de Santa Ana, mas su sede radicaba en la iglesia parroquial. Fue una benéfica institución de honda implantación en la ciudad, a la que dedicó toda su vida Alonso Núñez hasta el momento mismo de su muerte, acaecida el 4 de Marzo de 1591. Fue una institución eclesiástica mixta, integrada por clérigos y seglares; la Cofradía de San Pedro y Pan de Pobres contó, durante muchos años, con gran cantidad de bienhechores, lo que posibilitó que la Cofradía tuviese rico patrimonio, con el que atender a sus muchas obras benéficas: reparto de alimentos y medicina, pago del coste de médicos, cirujanos y sangradores, limosnas, sepultura para los fallecidos, dotes para las doncellas que entraban en religión o se unían en matrimonio, y celebración de sufragios por los hermanos y bienhechores difuntos. Cuando la Cofradía perdió su finalidad fundacional, y quedó reducida a unos objetivos exclusivamente espirituales, decayó sobremanera.

          El Archivo Diocesano de Asidonia Jerez abunda en documentación sobre la Cofradía de San Pedro[2]. Sobre el patronato fundado por Alonso Núñez se recoge el libro de visitas de 1606 a 1758, escrituras de reconocimientos de tributos de Sebastián Álvarez (1644) y de José Jiménez de Lopera y de Francisco Sánchez (1692) a favor del patronato, títulos de imposición que hizo Francisco García Alcaudete a favor del patronato (1681) y protocolo de rentas y posesiones del patronato (1684).

          En relación con la persona de Alonso Núñez existen noticias sobre él y su familia, recabadas en 1916 por Antonio Moreno[3], con motivo de unas gestiones que se realizaron con la finalidad de erigirle un monumento en la ciudad[4], así como un oficio, de fecha 26 de Octubre de 1915, en el que José Delgado comunica el envío al padre mayor de la cofradía de un cuadro de Alonso Núñez[5].

          Alonso Núñez fundó en 1591 una capellanía en el altar de san Pedro de la parroquial, de la que consta la relación de quienes opositaron a ella[6]: Jerónimo Núñez (1602), José Díaz Rabanal (1685), Francisco Gerardo Esparragosa y Francisco Gabriel Domínguez (1689), Pedro Francisco Verdín (1697), Antonio Jiménez de Luque (1712), Diego Pulecio y Loaysa (1757), Juan Rodríguez Ortiz (1780) y Francisco Jiménez (1818).

 



[1]  Alejandro Zambrano: La Virgen de la Caridad, pp.  11-12.

[2] Fondos Parroquiales: cajas 69 a 136.

[3]  Fondos Parroquiales: caja 48, 423.

[4]  Fondos Parroquiales: caja 53,9.

[5]  Fondos Parroquiales, caja 28, 479.

[6]  Fondos Hispalenses: caja 3026, 198.


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