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  ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE BONANZA



 

          Bonanza es una de las zonas comprendidas dentro de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda con mayor antigüedad y más fecunda historia. No en balde su extraordinaria ubicación y la belleza de su entorno atraerían, desde la más remota antigüedad, a culturas diversas. A vuelapluma veamos alguna pincelada.

 Para que pudiesen ser atendidos espiritualmente quienes en el Baluarte de Barrameda se ocupaban de la defensa de la desembocadura del Guadalquivir, así como de quienes habitaban los “arenales de Bonanza”, tuvo el duque Enrique III (1494-1513) la iniciativa de construir una ermita, que como ya era tradicional se consagraría a la Virgen de Bonanza con la advocación del lugar donde la ermita se erigía. Recoge Velázquez Gaztelu el siguiente texto de 1503, refiriéndose a la construcción de la Ermita de Bonanza: “el señor duque mandó facer a Diego Martín, albañil, en su lugar del puerto de Barrameda”[1].

Su ubicación la precisa José Veitia[2], quien afirma que la ermita de Nuestra Señora de Bonanza se encontraba en el lugar denominado de Sanfanejos. Dada la modestia de la construcción y la zona descampada en la que se situaba, necesitó de frecuentes intervenciones y arreglos, a los que siempre respondieron los muchos navegantes devotos de la Virgen[3].

En el mismo siglo XVI se fundó una capellanía con la finalidad de que dos frailes jerónimos del próximo convento de Nuestra Señora de Barrameda atendiesen la ermita de Nuestra Señora de Bonanza. Estos dos frailes residían en la ermita las 24 horas del día, teniendo la obligación de celebrar diariamente en ella dos misas, asistir a la gente de la mar y de las flotas que arribasen, sepultar a los fallecidos e incluso atender una hospedería, creada junto a la ermita para que las familias pudieran disfrutar del paraje, descansar o dedicarse a la caza. Según el testimonio de Velázquez Gaztelu[4], aunque con menor servicio, estaba aún en pie en 1758; pero a mediados del siglo XIX la ermita yacía ya derruida[5].

La atención espiritual de quienes vivían en Bonanza, tras la desaparición de la antigua ermita, la llevaba un capellán nombrado al efecto. El templo que se construyó en 1833, dentro del conjunto de obras que se realizaron, desapareció en 1838 al derrumbarse. Tras ello, comenzó a utilizarse para los servicios religiosos un local de la antigua aduana. En 1876 el por entonces vicario de la ciudad, Francisco Rubio Contreras, solicitó al arzobispado que se autorizase utilizar para el culto un edificio que se había labrado para fábrica de torpedos, sin haberse utilizado para dicho menester. Autorizado el lugar, se empezó a celebrar culto en él.

En 1927 se constituyó la Hermandad de Nuestra señora del Carmen, titular de la Parroquia, fecha en la que comenzaron a celebrarse sin interrupción los populares festejos en honor de la patrona de los marineros. La titular es una imagen, según Ana María Gómez[6], atribuida a Benito Hita del Castillo, catalogada como de fines del siglo XVII o principios del XVIII.

El nuevo templo, el que se viene utilizando en la actualidad y que sustituyó a la vieja iglesia, donde hoy está ubicado el Centro de Salud, fue bendecido e inaugurado por el cardenal Bueno Monreal el 30 de septiembre de 1962 con el correspondiente rito pontifical.

 



[1]  Historia antigua y moderna, página 235.

[2]  Norte de la Contratación, libro 2º, capítulo cuarto, página 25.

[3]  Guillamas: Historia de Sanlúcar de Barrameda, página 138.

[4]  Fundaciones...página 505.

[5] Guillamas: Historia de Sanlúcar de Barrameda, página 138.

[6]  Guía histórico artística de Sanlúcar, página  199.


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