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  CABILDO, CIUDAD, AYUNTAMIENTO, MUNICIPALIDAD Y CORPORACIÓN.

          

 

 

Cabildo, palabra proveniente del latín vulgar capitulum (documentada según Corominas en 1202), tuvo un origen eclesiástico. Capítulo o cabildo servían para designar las reuniones de los monjes en sus monasterios y la de los canónigos en las iglesias catedrales; al mismo tiempo comenzó a llamarse cabildo también al lugar en el que se reunían los capitulares. De dicha tradición saltó el término para designar las sesiones de los regidores de una villa y ciudad y el lugar donde estos se reunían. Este régimen municipal de Castilla sería implantado en América por los conquistadores con sus mismos contenidos.

 

          Ciudad es término que en muchísimas ocasiones aparece en las actas capitulares del cabildo sanluqueño como sinónima de Concejo y Cabildo. Es palabra derivada del término latino civis > “ciudadano”, entendiéndose por ella el conjunto de vecinos o ciudadanos de un estado o de una ciudad. Al igual que la palabra concejo, ciudad es palabra que se utiliza sinónimamente para designar al conjunto de los vecinos sanluqueños, así como a la institución de “regimiento, justicia y gobernación” de la ciudad. Decir “la ciudad acordó” es sinónimo de “decir “el concejo acordó” o el “cabildo” acortó o, como acontecerá posteriormente, el “ayuntamiento de la ciudad acordó”.

 

      Ayuntamiento fue palabra que tímidamente se fue introduciendo en las actas capitulares, en el último tercio del siglo XVIII, compartiendo denominación con municipalidad (esta con menor frecuencia), hasta pasar a ostentar la primacía, con el correr de los años, para designar al alcalde y concejales de una ciudad. Etimológicamente proviene del latín ad-iungere> juntar, reunir. En su acepción de “junta” aparece documentada en el castellano de 1055, y como “ayuntamiento” hacia 1250. En las actas capitulares sanluqueñas, desde los más remotos tiempos, es muy frecuente comenzar con esta reiterada fórmula: “... se juntaron a platicar..”. De ese “juntaron” iría surgiendo poco a poco el “ajuntamiento para platicar” > el “ayuntamiento. Se consideraría, como en los casos anteriores, por tal a la corporación capitular, el conjunto del vecindario y su término, así como al lugar en el que se celebraban las sesiones capitulares.

 

Municipalidad es palabra derivada de “municipio” (1490), proveniente a su vez de la latina municipium, palabra compuesta de munus> oficio, obligación, tarea, y capere> tomar. Municipal, municipalidad y municipalizar serán palabras generadas a principios del segundo tercio del siglo XVIII español. Comenzó la palabra a designar al conjunto de regidores, presididos por un corregidor o gobernador, que tomaban el oficio de regir al municipio, es decir, a la asociación de personas que viven en un territorio cercano, con una serie de derechos y deberes comunes.

 

Corporación si bien tiene su raíz etimológica en la latina corpus > cuerpo, de la que existe en el diccionario castellano una larga lista de derivados (cuerpear, corpiño, corpachón, corsetería, encorsetar, corporativo, corporal...), es un cultismo extranjerizante, proveniente del étimo inglés corporation. Su primera aparición en las actas capitulares es con la palabra cuerpo: “el cuerpo de regidores”... Su aparición como corporación corresponde a los comienzos del segundo tercio del siglo XIX.

 

El cabildo sanluqueño, dentro del régimen municipal de Castilla, fue una institución mediatizada por ser tierra de señorío. Los duques de Medinasidonia ejercían plenos poderes sobre el cabildo sanluqueño: efectuaban los nombramientos o mercedes de los diversos oficios entre vecinos o gente del entorno de la Casa ducal; con ello, difícilmente la institución podría escaparse del pleno control de los duques. Era el duque, en suma, directa o indirectamente a través del control que ejercía del cabildo, quien tenía que dar el visto bueno a todo, en algunas ocasiones en contra de las opiniones de los regidores diputados.

 

Documentalmente consta que fue el duque Juan Alonso III (1410-1468), quien constituyó el cabildo de la villa sanluqueña, dentro de la batería de privilegios que concedió a la misma, si bien, dado además el conservadurismo inherente a estas instituciones, su estructura sería la misma que cuando se abre el primer libro de actas en 1511, si bien parece de lógica que, sin documentación que lo confirme, existió desde que comenzó la villa guzmana, finalizada que fue la reconquista. Tenía el cabildo como sus principales finalidades el gobierno y gestión de la villa, en sus aspectos de defensa, administración de justicia, abastecimiento de los productos de primera necesidad, obras públicas, atención a las peticiones y demandas del vecindario, conciliación de conflictos, celo por la defensa del término, persecución a los intrusismos en las actividades gremiales o mercantiles ...

 

Las sesiones comenzaron a celebrarse en una dependencia del edificio más emblemático de la época, el Castillo de las Siete Torres. Una de sus torres era conocida como “la torre del Cabildo”, por celebrarse en ella las sesiones. Era la torre que se encontraba adosada en el lienzo de la pared de la Plaza Alta, frente a la actual Calle Monte de Piedad[1]. Esta torre quedó del todo arruinada y su espacio convertido en solar allá por 1546. Comenzó el deambular de los regidores “en busca del lugar perdido”. Las sesiones, que más frecuentemente tenían lugar los viernes y comenzaban con la lectura de una parte de las ordenanzas ducales (no se perdería esta tradición, si bien en épocas nuevas serían nuevas referencias las que se leerían, como La Gaceta de Madrid o el Boletín Oficial de la Provincia, ya en el siglo XIX) , se celebraron en una gran variedad de lugares: el palacio ducal (incluso en la puerta del mismo), la fortaleza nueva, el patio de los naranjos de la O, Madre de Dios (o en la portería de algún otro convento), la casa del corregidor de turno o de algunos de los regidores, el hospital de la Asunción... e incluso al aire libre. Vendría luego, por compra, el denominado “Cabildillo” y, tras él, el Cabildo de la Plaza de la Ribera (proyecto trazado en 1715 y culminado en febrero de 1731), fecha en la que en él se celebró la primera sesión.

 



[1]  Albricias, 1952.


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