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  ARGÜESO GUTIÉRREZ, Juan de. Bodeguero

 

 

 

Hijo de Juan de Argüeso y Francisca Gutiérrez, formó parte de los montañeses que en el siglo XIX se afincaron en Sanlúcar de Barrameda, dedicándose al comercio y a la industria bodeguera.  Aquí casó en segundas nupcias con su pariente Francisca Diez de Argüeso, quien también se había desplazado a Sanlúcar de Barrameda desde la Montaña, acompañando a su tío León de Argüeso. Francisca Diez, natural de Corconte (Santander), e hija de Juan Díez y Francisca Argüeso, falleció a los 74 años de edad en la Calle Bolsa 16 el 30 de septiembre de 1913.

Fue un excelente bodeguero y persona apreciada en la Sanlúcar del XIX por su filantropía. Contribuyó a la potenciación del comercio vinícola, a la difusión de la manzanilla por lugares donde aún no era conocida y, de alguna manera, a frenar el espíritu especulativo con el que se explotaba a los pequeños propietarios de viñas, consiguiendo que se estableciese un precio para las carretas de uva. Patrocinó y financió la construcción de la Capillita de Nuestra Señora del Carmen de la Calle de los Muleros, hoy “Calle de la Capillita”. Desde entonces pasó el patronazgo de la misma a la familia Argüeso. También cedería su casa de González Hontoria 4 a las religiosas de la Divina Pastora sin gravamen alguno y mientras la necesitasen para sus actividades educativas.

José Antonio Caballero, en su Guía de Sanlúcar de Barrameda, afirmó en 1905 que mucha de la popularidad e importancia comercial de la Casa bodeguera de Herederos de León de Argüeso  fue debida a uno de los sobrinos del fundador de ella, el malogrado Juan de Argüeso, fallecido en la plenitud de la vida, “amantísimo del trabajo y asiduo protector de las clases humildes y trabajadoras, engrandeció el negocio de vinos, fomentó industrias y contribuyó con su riqueza a la edificación de numerosas obras que daban pan y ocupación a considerable número de obreros, al mismo tiempo que servían para urbanizar la ciudad”. Según el historiador Santiago Pérez del Prado “la bodega del Cuadro fue adquirida en 1896 por Juan Argüeso Gutiérrez, heredero de León de Argüeso, por 22.200 pesetas”.

 

Su talante, su creación de puestos de trabajo y su colaboración con la urbanización de la ciudad influyeron en la decisión del Ayuntamiento de rotular una vía pública con su nombre, la antigua Calle de Las Cruces, siendo alcalde por Real Orden Manuel Hidalgo Colón. El acuerdo fue tomado el 2 de junio de 1899.


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